Desde el regreso de Mourinho al Bernabéu, el mercado de fichajes de verano del Real Madrid prometía ser cualquier cosa menos tranquilo. Tras las salidas gratuitas de Konaté y Bernardo Silva, el fichaje de Dumfries por 20 millones de euros y la adquisición de Cucurella por 60 millones, el club activó rápidamente su cláusula de rescisión de 25 millones de euros para hacerse con los servicios del delantero Carlos Ezpi, de 21 años y 1,94 metros de altura, procedente del Levante. Ezpi fue el máximo goleador de la Liga Sub-23 la temporada pasada con 11 goles en 25 partidos, cubriendo a la perfección el vacío dejado por la marcha de Gonzalo García. Cuando Ezpi lució la Conjunto De Fútbol del Real Madrid con el escudo del club en Valdebebas, la afición madridista pareció ver una versión joven y renovada del legendario "José Luis". Cinco anuncios oficiales, tres fichajes clave completados: la primera pieza del rompecabezas del Real Madrid de Mourinho ya está sobre la mesa.

La verdadera tormenta está por llegar. Las negociaciones para asegurar 120 millones de euros por el extremo del RB Leipzig, Diomande, están cerca de concluir, mientras que el Manchester City avanza en su intento por hacerse con los servicios del magistral mediocampista Rodri. El primero busca llenar un vacío, el segundo, la necesidad de un creador de juego, abordando así las dos heridas más dolorosas del Real Madrid en los últimos dos años. Desde el Liverpool, el Manchester City, el Chelsea, el Inter de Milán hasta el Levante, Mourinho ha utilizado una combinación de fichajes gratuitos y un gasto preciso para minimizar el coste de la reconstrucción del vestuario. En los entrenamientos, los nuevos fichajes se entrenan en grupos: Konaté como central, Bernardo Silva como mediapunta, Cucurella y Dumfries como extremos, y Espi como muro defensivo en el área. La formación 4-3-3, con el sello de Mourinho, está pasando del papel al terreno de juego.

El amargo recuerdo de dos temporadas sin títulos ha hecho que este regreso sea menos romántico y más calculado. Pero el fútbol nunca es una simple suma de talento sobre el papel: Mourinho nunca ha buscado una plantilla de estrellas, sino disciplina en el vestuario, implacabilidad en las competiciones de copa y tenacidad en la liga. Con los fichajes de Diomande y Rodri ya completados, este Real Madrid, con una edad media más baja y mayor fortaleza, sin duda tiene la confianza necesaria para regresar a La Liga y reinar en Europa. Solo queda una pregunta: cuando se enciendan las luces del Bernabéu, ¿serán capaces estos jugadores del Equipación Real Madrid Niños de devolver el título a la vitrina de los "Galácticos"?