Con la camiseta azul y blanca, el baile final de Messi: su larga marcha para defender su título.

Aquella noche en Qatar en 2022, el mundo presenció uno de los momentos más emotivos jamás capturados: Messi, ataviado con la Camiseta Argentina Mundial 2026 de rayas azules y blancas, alzó finalmente el trofeo de la Copa Mundial, mientras el polvo dorado de sus dedos caía sobre la camiseta número 10, manchada de sudor y cemento. No era una Conjunto De Fútbol cualquiera; era un testimonio de la inquebrantable dedicación de generaciones en la Pampa. Cuatro años después, a pocos días del Mundial USA-CMC 2026, Messi, de 38 años, vuelve a vestir esa camiseta azul y blanca, pisando el escenario mundialista por sexta y última vez como capitán. Pero esta vez, carece del espíritu juvenil y aguerrido de hace cuatro años; en cambio, muestra una tenaz determinación por mantener viva la llama incluso cuando el ocaso se acerca.
Pero defender un título nunca es un cuento de hadas; es una batalla brutal por la supervivencia. Argentina está plagada de lesiones: Messi sufre una distensión en el isquiotibial de la pierna izquierda y se encuentra en un riguroso programa de rehabilitación. Mientras tanto, la lesión de ligamentos en la rodilla derecha del central clave Romero ha afectado al equipo durante todo abril, impidiéndole jugar con regularidad. El desgarro muscular en el muslo del lateral derecho titular Molina aún se está curando, y Martín se fracturó el dedo anular derecho, lo que probablemente lo deje fuera del primer partido de la fase de grupos. Además, este Mundial se ha ampliado a 48 equipos, y el nuevo formato implica que, incluso si llegan hasta el final, sus reservas físicas y la profundidad de su plantilla estarán al límite. Una defensa veterana y un sistema de rotación que aún espera el regreso de los jugadores lesionados, todo para ganar siete partidos consecutivos en Norteamérica: la tarea de Scaloni es mucho más difícil que la "remontada total" de hace cuatro años.
Messi, que cumplirá 39 años en junio, lo apuesta todo a este último Mundial, con la esperanza de que su camiseta blanquinegra se transforme de un "regreso soñado" en el "primer capítulo de una dinastía". Ya no necesita demostrar quién es, sino que quiere demostrar que algunas historias no se conforman con ser "suficientemente perfectas". En junio, en Estados Unidos, Canadá y México, se ha alzado el telón para la gran final. ¿Volverán a brillar las Águilas Pampas o se quedarán cortas y se lamentarán? La respuesta está en los 90 minutos restantes de una batalla reñida.