Cuando Doku, vestido con la Equipación Manchester City Niños, dio dos asistencias exquisitas en el Etihad Stadium, asistiendo a los goles de Haaland y Scherki para sellar una victoria por 3-0, los Citizens, aunque se redimieron, permanecieron envueltos en la incertidumbre sobre su clasificación. Antes de este partido, el Manchester City ocupaba tan solo el 11.º puesto de la clasificación; la victoria los elevó a 16 puntos, ascendiendo al 8.º puesto. Sin embargo, debido a una menor diferencia de goles, su destino aún pendía de un hilo, dependiendo del resultado del partido a domicilio del Real Madrid contra el Benfica. En ese momento, todas las miradas tras las camisetas del Manchester City estaban fijas en el marcador en directo desde otro estadio.

A lo lejos, en Lisboa, en el Estádio da Luz, se desarrollaba una escena aún más dramática. En el tiempo añadido, el portero del Camiseta SL Benfica Niños, Trubin, con su camiseta rojiblanca, irrumpió en el área como un delantero, sellando el 4-2 con un potente cabezazo. Esta impresionante victoria no solo acabó con las esperanzas del Real Madrid de avanzar, sino que también dejó al gigante de La Liga, vestido de blanco, con 15 puntos, cayendo del 3.º al 9.º puesto. Y este mismo gol se convirtió inesperadamente en la "asistencia divina" más crucial en el camino del Manchester City hacia la final.

Al sonar el pitido final, los resultados de estas dos batallas se entrelazaron para crear otro momento clásico en la historia de la Champions League: el Manchester City, gracias a la victoria del Benfica sobre el Real Madrid, se aseguró el 8.º puesto y la clasificación de último minuto para los octavos de final. Para los Citizens, plagados de lesiones, estas dos semanas de valioso descanso fueron una bendición. Desde ganar por iniciativa propia hasta avanzar pasivamente, los jugadores del Manchester City demostraron control sobre el campo y una inesperada alegría del destino esa noche. El dramatismo del fútbol se amplificó al máximo en ese momento.