En ese momento de cambio de rumbo, las camisetas azules, amarillas y rojas volvieron a ser símbolos de honor.

La ronda final de la fase de grupos de la Copa Mundial USA-CMC 2026 dio comienzo oficialmente, y el guion del Grupo E fue más intenso de lo que nadie había previsto. La máquina alemana ya se había asegurado el primer puesto, y Nagelsmann simplemente dejó su icónica Camiseta Alemania Mundial 2026 en el banquillo —rotación, prevención de lesiones, conservación de energía para la fase eliminatoria— todo el equipo respiró aliviado. Pero en el deporte de competición, la relajación es lo peor; una falta de concentración puede hacer flaquear incluso a la mejor máquina. Ecuador se enfrentaba a un equipo sin margen de error: una victoria les aseguraría el mejor tercer puesto del grupo con cuatro puntos; una derrota significaría que esa camiseta de la selección nacional, empapada de sudor, quedaría olvidada en el vestuario durante cuatro años.
En el momento en que el equipo encajó el primer gol, algunos aficionados ecuatorianos en las gradas se taparon los ojos. Pero la formación azul, amarilla y roja se mantuvo intacta, penetrando repetidamente en el aparentemente relajado juego de pases de Alemania. 1-1, 2-1 —mientras el marcador cambiaba, la cámara de transmisión recorría el banquillo alemán— los jugadores clave, que se habían quitado momentáneamente las Camisetas de Futbol Baratas, se enderezaron. El equipo seguía siendo el mismo, pero esa noche, bajo sus ruedas se abría un camino forjado por los dientes de los sudamericanos acorralados en el centro del campo. Sonó el pitido final: 4 puntos, terceros del grupo, clasificación.
Veinte años después, Ecuador volvió a vestir la camiseta de su selección nacional para la fase eliminatoria del Mundial. Para algunos, quitarse la camiseta esa noche fue un descanso; para otros, una despedida; pero la vistieron una vez más. Quizás ese sea el significado del Mundial: hasta el último momento, el resultado nunca está decidido; la creencia de luchar contra viento y marea puede mover una máquina de guerra.