Mikel Arteta finalmente llevó al Arsenal a romper una maldición de 22 años, reavivando su antiguo esplendor campeón.

Fue en 2019 cuando un técnico español de 44 años tomó las riendas. En aquel entonces, el Arsenal se encontraba sumido en una mala racha, octavo en la Premier League, alejándose cada vez más de la gloria de un verdadero gigante. Sin embargo, Mikel Arteta fue designado para liderar al equipo en este momento crítico. No hizo grandes declaraciones, sino que encarnó su convicción: instaló discretamente una réplica del trofeo de la Premier League en el campo de entrenamiento y prometió: solo ganando el título volverá la gloria. Desde ese momento, la Camisetas de Futbol Baratas cargó con el peso del renacimiento. Seis años y medio, 246 partidos de liga, 148 victorias, 492 puntos: con una meticulosa estrategia táctica y una voluntad de hierro, transformó un equipo desorganizado en un contendiente al título. Tres segundos puestos, aunque amargos, nunca lo detuvieron.
En el verano de 2026, la larga espera de 22 años finalmente llegó a su fin. Arteta llevó por fin a los Gunners a la cima de la Premier League, poniendo fin a una sequía de títulos de 22 años desde la "victoria invicta" de Wenger. En ese momento, el mar rojiblanco del norte de Londres estalló de júbilo, y todas las dudas se disiparon al instante del pitido final. Al ver a los jugadores celebrar con euforia con sus Camiseta Arsenal Niños, innumerables aficionados de los Gunners derramaron lágrimas. Desde Henry hasta Bergkamp, desde Wenger hasta Arteta, generaciones de jóvenes alcanzaron su máximo esplendor esa noche. Como dijo Wenger: "Los verdaderos campeones siguen avanzando". No se trataba solo de un trofeo, sino del máximo homenaje a la perseverancia y la fe.
Cuando el Arsenal se aseguró el título una jornada antes de lo previsto, los ojos de Arteta brillaron no solo con lágrimas, sino también con el resplandor del trofeo que se había iluminado tras seis años y medio de espera. Desde el brazalete de capitán hasta la mesa de estrategia del entrenador, ha entregado su alma a este equipo. Esa noche, la fe rojiblanca finalmente se coronó, y la burla de ser un "equipo pseudofuerte" quedó en el pasado. Arteta demostró con sus acciones que, aunque algunas esperas sean largas, mientras haya alguien dispuesto a sembrar esperanza entre las ruinas, la ciudad acabará floreciendo.