Los dieciseisavos de final de la Copa Canadá-Estados Unidos 2026 fueron testigos de lo que podría ser el "Ocaso de los Dioses" más desgarrador de la historia del fútbol en las últimas dos décadas. Modric, de 40 años, con la Camiseta Croacia Mundial 2026 a cuadros rojos y blancos, disputaba su quinta y última Copa del Mundo, orquestando incansablemente el ataque, intentando escribir un nuevo capítulo en la "Rapsodia Croata" de su selección. Por otro lado, Ronaldo, de 41 años, disputaba su sexto partido con la selección portuguesa, luciendo su clásica Camiseta Portugal Mundial 2026 no solo con el escudo del equipo, sino también con su inquebrantable lealtad a su país desde 2006 hasta 2026. Antes del partido, ambos se abrazaron efusivamente: antiguos amigos del Real Madrid que se conocían bien; esa noche, uno de ellos tenía que parar.

Los 90 minutos fueron una auténtica montaña rusa. Perisic abrió el marcador, Ronaldo empató de penalti y anotó su primer gol en la fase eliminatoria de un Mundial, y Ramos sentenció la victoria con un cabezazo en el tiempo de descuento, dándole a Portugal un triunfo por 2-1 y el pase a la siguiente ronda. La trayectoria de Modric en cinco Mundiales llegó a su fin, y la selección croata luchó hasta el último momento, logrando una derrota gloriosa. Mientras tanto, Cristiano Ronaldo, con 41 años y 147 días, se convirtió en el goleador de mayor edad en un partido de la fase eliminatoria de un Mundial, continuando así el sueño inconcluso de su antiguo compañero. Este partido coincidió con el primer aniversario del fallecimiento del internacional portugués Diogo Jota. En el minuto 21, los aficionados se pusieron de pie, lanzando globos blancos, y todo el equipo portugués lució brazaletes conmemorativos. La camiseta número 21 de Jota se exhibió en el centro del vestuario.

Al sonar el pitido final, Ronaldo caminó hacia la banda, vistiendo la camiseta roja número 21 de Jota sobre la suya, señalando al cielo con los ojos enrojecidos: la victoria pertenecía a Diogo, a Portugal. Tras el partido, volvió a abrazar a su excompañero Modric, en una solemne despedida de una leyenda a otra. Enhorabuena a Portugal por alcanzar los octavos de final, y que Croacia vuelva a protagonizar su propia epopeya en el futuro. Los dioses se retirarán algún día, pero la historia de esta noche quedará grabada para siempre en los anales del fútbol.